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''Cada uno da lo que tiene dentro''

En un momento determinado de la historia, Alemania se encontraba dividida en dos. Una de ellas decidió llenar un camión de estiércol y arrojarlo al otro lado del muro; pero, en respuesta, la otra Alemania cargó un camión con frazadas, alimentos y con un gran cartel que decía: <<Cada uno da lo que tiene dentro>> Si cada mañana al abrir los ojos leyésemos este párrafo, reflexionaríamos las palabras que usamos con el resto. Además de las palabras, los actos, el lenguaje no verbal que usamos con cada persona que nos cruzamos durante el día. Creo firmemente en el efecto mariposa. O actualmente llamado Karma. Puedo asegurar que regalar una sonrisa lo único que puede causarnos son unas arruguitas en las comisuras de los labios. ¡Y que preciosas son! Si sonriésemos más, la vida nos lo devolvería. Seguramente no sea al instante, casi nunca lo es, pero llega. El día menos pensado, cuando más distraído estás, alguien te regala ese pequeño gesto, que hace que sientas esa comp...

Detrás del teclado

Hace mucho que no escribía. Y lo de hoy puede que parezca contradictorio. Porque lo hago a través de un teclado. Pero en mi defensa puedo decir, que no me importaría transmitirlo en una conversación ‘’face to face’’. Últimamente la vida me está dando a entender que ahora las relaciones son detrás de un teclado. Y cuando hablo de relaciones no me refiero tan solo a las sentimentales. ¡Son todas! ¿Por qué nos cuesta tanto establecer conversaciones en el día a día con las personas? ¿Por qué dejamos cosas por decir para cuando llegamos a nuestras casas? ¿Por qué pensamos que una persona está loca si se expresa en persona? Echo de menos esas cosas. Las sorpresas. De hecho, creo que hubiese encajado mejor en la sociedad de hace 60 años. Y no tiene nada que ver la actividad que tenga en las redes sociales. Me gusta usarlas. Pero me agrada y me fortalece las conversaciones con las personas. Ver sus gestos, sus pausas, las miradas… Eso no se puede interpretar de otra forma...

Hacer camino, pero sabiendo dónde pisas

Hacer camino, pero sabiendo dónde pisas Hace pocos días realizaba una ruta en Valverde de los Arroyos. Un camino precioso que daba a dos cascadas. Pero que debido a las inclemencias meteorológicas, debías saber dónde posar porque podías resbalar. Los caminos en la vida son así. Puedes encontrarte en el mejor y más bello de los caminos. Pero si no estás atento dónde posas, puede convertirse en un infierno. Y no solamente dónde pisas, sino con quién realizas ese camino. Con quién te cruzas en él. Esas personas que te acompañan puedes convertirse en una ayuda o pueden hacer que se conviertan en un hándicap y no avanzar. En esta ruta también observaba mis botas. Llevan acompañándome 8 años. Hace dos horas estaban completamente limpias y ahora están llenas de barro y verdín. Esa sensación me encanta. Saber que al llegar a casa las voy a dejar nuevamente impecables para volver a mancharlas en la próxima aventura. En la vida me sucede algo similar. Cuando tengo algún problema in...

Cuando hacemos algo de verdad, duele

Cuando hacemos algo de verdad, duele Por eso, debemos saber diferenciar las cosas que tienen solución y las que no. Seguramente lo peor de los problemas es la ansiedad que estos te crean. Hace que dejes de ser tú. No sepas controlar tus hábitos, comportamientos o estados de ánimo. Por eso, para evitarlo, hay que saber clasificar los problemas. ¿El problema tiene solución? ¡Adelante! Intenta solucionarlo. En este caso no quiere decir arreglarlo, simplemente es zanjar la situación, tanto para bien como para mal. ¿El problema no tiene solución? ¿Entonces, porqué lo llamas problema? Nadie dijo que la vida fuese fácil. Hay una especie de vallas que hay que ir pasando. Y saber al menos que estas en el camino correcto es lo que puede darte el aliento de seguir adelante. Otra de las cosas complicadas en las malas rachas es saber que estás mal. Una de las cosas que me hace particular gracia es, cuando te desahogas con las personas, te dice: bueno, no te preocupes, es todo cues...

Las dos tazas de café

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Las dos tazas de café Recuerdo las dos tazas encima de la mesa de aquel vacío bar. Una de las tazas, estaba vacía, con sus paredes manchadas de haber contenido café. Esa taza aún estaba caliente. La otra, llena hasta el borde, con la espuma aún sin tocar, a punto de resobarse. Yo, también vacía, miraba las dos tazas y reflexionaba. Aquella taza que estaba vacía, me la acababa de tomar, ya estaba en mí. Fijaba mi punto de atención en la taza vacía. Aparentemente, su imagen es sucia. Una taza que tenía que ser lavada. Una taza que ya había sido usada y contenía restos. Pero yo es la que elegiría. Lo haría así, porque además de tener ya en conocimiento lo que contenía, podía volver a llenarla de lo que más me gustase. Aunque esto se manchara por el contenido de lo anterior. Podría rellenarla de lo mismo si es que me gustó mucho. O podría cambiar y añadir en ella algo en lo que deposite ilusión que fuese a gustarme. También podría equivocarme y añadir algo horroroso al gusto....

Efímera inmortalidad

Efímera inmortalidad Dice el refrán, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no nos damos cuenta de que hoy será ‘’un tiempo pasado’’. Si hoy va a ser lo mejor ¿Por qué no nos paramos a saborearlo y disfrutarlo? Lento… como cuando saboreas tu plato favorito. Disfrutando… como cuando bajas las ventanas del coche mientras paseas por Madrid a altas horas de la noche, dejando que el viento te acaricie la piel. Vivamos. Pero vivamos disfrutando. Mañana añoraremos el día de hoy. Disfrutemos con las personas con las que compartimos la vida. No sabrás cuando dejarás de verlas. No te dirán cuál es tu último día con ellas. Así que comparte vivencias, sentimientos, MOMENTOS. Y ante todo, expresa tus sentimientos. Quizá nunca sepan lo que significan para ti. En este mundo de odios y mentiras, hay que aprender a amar, hay que hacer sentir a las personas especiales. Al fin y al cabo, nosotros no existimos. Somos simples sensaciones. Sencillas anécdotas Hoy, un amigo, me hi...
Palabras Cuando estudiamos la fisionomía de los seres vivos, comprendemos que sus cuerpos tienen características que las dotan de protección. Las espinas de una rosa, las puas de un erizo, los dientes de las fieras, los caparazones… Pero, ¿Los seres humanos? La palabra es nuestra aliada. Con la que nos anticipamos, prevemos, erramos, nos equivocamos y también resolvemos. En consiguiente, es nuestra protección. Lo peor que le puede pasar a una persona es no saber comunicarse. Porque esto da lugar a dudas. Si el resto de seres de alrededor no saben que es lo que te sucede, pueden especular muchos motivos. Incluidos los motivos malos que a uno le pueden afectar de modo negativo. Y esto tener consecuencias no deseadas en las relaciones. Hablar es precioso. ¡Y preciso! El aprendizaje es no tener miedo a expresar los sentimientos. Tanto los buenos como los malos. Nos ira mejor. Fluiremos mejor