Detrás del teclado
Hace mucho que no escribía. Y lo de hoy puede que parezca contradictorio. Porque lo hago a través
de un teclado.
Pero en mi defensa puedo decir,
que no me importaría transmitirlo en una conversación ‘’face to face’’.
Últimamente la vida me está dando
a entender que ahora las relaciones son detrás de un teclado. Y cuando hablo de
relaciones no me refiero tan solo a las sentimentales. ¡Son todas!
¿Por qué nos cuesta tanto
establecer conversaciones en el día a día con las personas? ¿Por qué dejamos
cosas por decir para cuando llegamos a nuestras casas? ¿Por qué pensamos que
una persona está loca si se expresa en persona?
Echo de menos esas cosas. Las
sorpresas. De hecho, creo que hubiese encajado mejor en la sociedad de hace 60
años. Y no tiene nada que ver la actividad que tenga en las redes sociales. Me
gusta usarlas. Pero me agrada y me fortalece las conversaciones con las
personas. Ver sus gestos, sus pausas, las miradas… Eso no se puede interpretar
de otra forma que no sea. Y uno de los problemas de las relaciones es las
interpretaciones erróneas que se pueden dar al leer un WhatsApp.
Hace esos 60 años, la gente
quedaba a una hora concreta un día concreto. Y no podías echarte atrás en el
último momento, porque no tenías cómo avisar. Tenías que acudir, existía la
palabra. Esa que ahora falta. Entonces, la relación con los vecinos era más
estrecha. Incluso con la gente del barrio. Saludar a un desconocido no era
raro, se trataba de respeto. Preguntar a alguien por una calle no era algo por
lo que desconfiar, era la forma de llegar a los sitios.
¡Hablamos! ¡Vivamos!
Creo que no eres la única que piensa así. Somos una mayoría silenciada la que opina lo
ResponderEliminarmismo.