Piedras y botellas de agua
Hay pensamientos que no salen de
nuestra mente hasta que no mantenemos una conversación. Conversar es sin duda una
de las mejores herramientas para florecer la capacidad mental.
Así llegué al tema que quiero
compartir en este post.
Sin duda el ser humano tiene que
estar en una constante comunicación. Ya no solamente con otros individuos, sino
también consigo mismo. El hecho de pensar, es estar comunicándose con uno mismo.
Existe también la comunicación no verbal. Esta abarca varios universos;
miradas, gestos, carteles, olores… Es tal el punto, que incluso cuando estamos
dormidos soñamos, con lo cual, también nos comunicamos. En conclusión, el ser
humano está en proceso invariable de comunicación.
Tiene entonces sentido, entender
que las personas somos felices cuando existe una comunicación entre nosotros.
Esta comunicación no siempre es agradable; a veces se discute o se dicen
palabras que hieren a la otra persona. Pero, esto no es algo malo. Todo tiene
que servirnos como aprendizaje. Lo que si debemos trabajar diariamente es saber
qué tipo de personas y para qué las queremos en nuestras vidas. Por un lado que
nos pueden aportar, por otro, que podemos aportar nosotros. No podemos por
tanto pedir a todas las personas los mismos valores o exigirles un tipo de
relación en concreto. Cada una no aporta algo diferente.
Pero, hay momentos que nos
sentimos totalmente encadenados a relaciones. Intentas nutrirte de esa persona
y sacar cosas positivas, pero por más que lo trabajas, solo recibes estímulos
negativos. Que además evitan que crezcas como persona. Y en consecuencia, no
ser feliz.
De este modo he llegado a la
siguiente metáfora. Imaginemos, que en la vida comenzamos un camino. Y lo único
que tienes es una mochila para continuar tu marcha. Esa mochila a veces pesa
mucho y debes abrirla y analizar qué es lo que realmente llevas. Si te das
cuenta que lo que la mochila contiene son piedras, debes entender, que lo mejor
para que tu camino sea más eficaz es vaciar las piedras de tu mochila. Esto serían
las personas contaminantes, que ya no solo no te nutren, sino que te restan.
Pero si abres la mochila y lo que te encuentras son botellas de 2 litros de
agua, debes dejarlas en la mochila, por mucho peso que suponga. Porque lo
necesitarás para el resto de tu camino y alcanzar tus metas y propósitos.
Entiendo que aquí surgen ciertos
temores y miedos. De no saber si se está tomando la decisión adecuada. Pero
mayor error estar cargando con actitudes que no dejan que crezcas, que te
inspires o, que en rasgos generales, seas feliz.
Vivir
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